| Dos paradas consecutivas en Almaraz |
Tras más de dos meses de parada por recarga, el doble de lo habitual, la central nuclear de Almaraz ha tenido que parar de nuevo. Lo ha hecho por dos veces consecutivas como consecuencia de las modificaciones realizadas de cara al aumento de potencia del 109,5% autorizada por el Consejo de Seguridad Nuclear. La primera de ellas fue el pasado día 11, al detectarse humo en el generador eléctrico. El generador eléctrico está refrigerado por hidrógeno y por ello un incendio en él es una de las incidencias más peligrosas que pueden ocurrir en una central nuclear. De hecho, un incendio en el generador eléctrico fue la causa del accidente que a punto estuvo de provocar la fusión del núcleo y que acabó provocando el cierre de la central de Vandellós I, en Tarragona. La segunda parada ha ocurrido al iniciar el proceso de arranque, debido al bajo nivel de agua de un generador de vapor. Esta avería puede ser consecuencia directa de las modificaciones llevadas a cabo en el núcleo del reactor para aumentar la potencia, ya que al aumentar la temperatura el nivel de agua puede bajar por debajo de los límites establecidos en la especificaciones técnicas de funcionamiento. Efectivamente, el aumento de potencia llevado a cabo en Almaraz I, y que está previsto realizar también en la unidad II, es del tipo EPU (Extended Power Uprates o aumento de potencia extendida). Este tipo de aumentos de potencia implica modificaciones importantes, no solo en los componentes de generación de electricidad sino también en los componentes relacionados directamente con la generación de energía. Es decir modificaciones en el interior del reactor y en componentes del circuito primario. El aumento consiste en forzar componentes antiguos con la ayuda de otros nuevos para aumentar la potencia. Con ello se consigue aumentar el volumen de negocio a costa de acercarse más a los límites de seguridad. Para Ecologistas en Acción es peligroso realizar estos aumentos de potencia en centrales que se acercan a los 30 años de edad, como es el caso de Almaraz. Por ello no solo está en contra de estos aumentos de potencia, sino que pide al gobierno que no prorrogue la vida de estas centrales al caducar su permiso de explotación en 2011. Para la organización ecologista no tiene sentido mantener una forma de generación de electricidad peligrosa, innecesaria, que genera una gran cantidad de residuos para los que no hay solución y que impide la entrada de las renovables en la red eléctrica, como ocurrió el pasado mes de diciembre. Javier González es Coordinador del Área de Energía de Ecologistas en Acción en Madrid. Agrega tu comentario |