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Lecturas de antropología
Fotografía de la Web de la Mancomunidad Tajo-Salor

Esta nueva colección está orientada a la difusión de todos aquellos elementos culturales que puedan configurarse como marcadores de identidad, que puedan contribuir a la comprensión de la realidad socioeconómica e histórica de nuestro territorio.

En ese sentido, esta colección de publicaciones, donde texto e ilustraciones son protagonistas a la par, juega un importante papel ya que se da protagonismo a los testimonios orales de aquellos que fueron testigos de estas formas de vida, de aquellos que vivieron estas costumbres, de aquellos que conservaron para nosotros las leyendas, cuentos o canciones.

Los dos primeros volúmenes están dedicados a los turroneros extremeños y a la Fiesta de las carreras en Arroyo de la Luz.

La presencia de caballos y bestias en la economía de Arroyo de la Luz, durante la vigencia de la agricultura y ganaderías tradicionales, ha sido fundamental para entender las adaptaciones ecológicas y la organización social de esta población cacereña. Dentro de este papel fundamental del ganado equino, ha tenido mucho que ver el peculiar sistema minifundista de la localidad, el cual provocaba un periódico e ingente desplazamiento de población a los términso cercanos para el desarrollo de las labores del campo.

De este modo, las relaciones de producción de jornaleros, pequeños propietarios y labradores en el campo arroyano han tenido como útiles estratégicos básicos a caballos, mulos y burros. Es por ello que una fiesta como la de Las Carreras, celebrada el Lunes de Pascua y declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, proporcione una lectura de la sociedad que ha dado y da vida a tan singular celebración, la cual permanece en sus formas pero cambia de significado con la propia evolución del agro tradicional producido en Arroyo al igual que en toda Extremadura.

La producción de turrones en Extremadura se localiza en dos localidades pacenses: Castuera y Fregenal de la Sierra. Esta actividad ilustra la capacidad de personas y grupos domésticos para la búsqueda de alternativas y estrategias económicas en una realidad ecológica y sociocultural que, a menudo, deja fuera del control de los recursos estratégicos a buena parte de la población.

La dispar evolución de la actividad en uno y otro caso nos proporciona la oportunidad de analizar lógicas económicas que dan lugar a diferentes formas de entender la realidad. Lo que en Castuera implica producción a gran escala, en Fregenal se basa en una actividad artesana; lo que en aquella se inserta en la economía de mercado, en ésta lo hace en acuerdos tácitos o “códigos de honor” entre turroneros para evitar la competencia.

Por todo ello ambas poblaciones nos permiten adentrarnos en una parte de nuestra memoria colectiva; en lo que fuimos y lo que somos.

Fuente: Revista ECO. Marzo 2010.

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