| Eugenesia musical |
En una ocasión me acerqué a la música africana, con el disco grabado a tres culturas, a tres voces por Gerald Toto, Lokua Kanza y Richard Bona, para reivindicar el altísimo nivel de la música africana desde hace ya mucho tiempo. Pero no me refería exactamente a ese tipo de música. Si hay algo que me fascine de la música africana no son sus coros, mezclados con armonías occidentales o siguiendo la estela más tradicional; ni las percusiones ni las danzas que las acompañan; lo que me deja atónito es un sonido instrumental, que vaga por nuestra memoria peninsular sin que tenga nada que ver: la kora. Este instrumento, con un sonido a medio camino entre el arpa y los trémolos de la guitarra flamenca, mantiene intrínseca parte de esas raíces de cuando fue una cultura común. Es posible pensar al leer el nombre y no asociarlo, que la kora es un instrumento extraño, ajeno al día a día. SI bien no es tan cotidiano como una guitarra eléctrica, en esta bendita ciudad hemos tenido la suerte, durante años y años, ediciones y ediciones de, Festival Womad mediante ver a algunos de los mejores intérpretes de kora del mundo. Así, por que sí y sin apreciarlo. Cada vez que me acuerdo que en la plaza de San Jorge estábamos viendo a Toumani Diabaté, o el año pasado al Seckou Keita Quartet (no tan de primer nivel como Diabaté) pienso que en esta santa ciudad estamos muy mal acostumbrados. En fin. Kora playing by Toumani DiabateWomad Nueva Zelanda 2008 Con ese sonido tan característico en mente, recuerdo ir a ver a Diabaté. Sí, tenía discos suyos, pero nunca había visto una kora en vivo, a diez metros del público. Este artista maliense explica un poco el precepto de la música africana en su carrera: si bien el viaje había sido hacia África, como los jazzmen que buscaban influencias en sus ancestros (tipo Thelonius Monk en el piano, y Miles Davis o Dizzy Gillespie en la trompeta) desde un tiempo a esta parte los músicos africanos se han sentido con el orgullo suficiente para mezclar algo sobre lo suyo, y no al revés. Eso explica que Diabaté haya realizado colaboraciones que van desde Björk hasta Ketama, llevándose otros sonidos hacia África. Y ese hechizo del que hablaba llega hasta ahora, sigo embrujado por la incomprensión, el virtuosismo y la calidez de su sonido, a veces rayando el flamenco, en otras ocasiones muy cercano a la tradición, pero casi siempre en la senda de la sonoridad propuesta en el disco “Talking Timbuktu” de Ry Cooder con Ali Farka Touré: una mezcla de puntos de vista de la música occidental con la música occidental africana (que luego plasmarían los nombrados Touré y Diabaté en el disco “In the Heart of the Moon” publicado en 2005). Ali Farka Toure & Toumani DiabatePequeña presentación de su nuevo disco Después de seguir en ese itinerario sonoro, no sé bien por qué llegó a mi reproductor un disco de una formación llamada Kora Jazz Trio, que ya terminaba de romper todos lo moldes y criterios preestablecidos. Este trío, formado por excelentes solistas (Djeli Moussa Diawara, a la Kora; Abdoulaye Diabaté, al piano, y Moussa Cissoko a las percusiones) que aúnan fuerzas en beneficio de un fin común, muestra desde la tradición africana, presente en las percusiones y el sonido de la kora, hasta el influjo del swing y el jazz en las improvisaciones de la kora y los acompañamientos del piano. No en vano, en su primer disco – y por normal general en sus trabajos – trabajan sobre standars de jazz, como puede ser Now It’s the time, de Charlie Parker, o sobre músicas de otras culturas, como la versión de la pieza tradicional de la chanson francesa, La mer; o consiguiendo una muy lograda versión del Chan Chan, que popularizara Compay Segundo. Le Jazz Kora Trio
Y para mayor sorpresa, y recordando al artista que abrió la veda en esta sección, Ludovico Einaudi (1ª entrega de Eugenesia musical), en su aventura musical por acercar diversas sonoridades a su “minimalismo melódico” se unió a Ballaké Sissokó, gran intérprete de kora, famoso por sus colaboraciones con el bluesman Tah Majal, o con el mencionado Toumani Diabaté, logrando una joya musical llamada Diario Mali, y publicada en 2005. Ludovico Einaudi e Ballake Sissoko- Chanson d´AmourChanson d´Amour “Diario Mali è la storia di un viaggio. Due amici che parlano lingue diverse si incontrano nel deserto e attraverso la musica si scambiano i loro mondi sotto l'ombra di un albero di hennè. Creano un dialogo libero, improvvisano. Le corde della kora e del piano intrecciano un racconto fuori dal tempo in cui sullo sfondo dell'antica tradizione musicale maliana risuonano echi di blues, armonie rinascimentali e reminiscenze caraibiche.” Y en realidad estas palabras, presentes en la carátula del disco “Diario Mali” se pueden aplicar al resto de álbumes de los que he hablado, pues el viaje antes concebido como de un solo sentido, y siempre hacia África, ahora va y viene, logrando para la música un enriquecimiento mayor. Todas las entregas eugenésicas Javier Jiménez Rolo
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Gracias Womad!