| Las gafas de Pedro |
Siempre es agradable volver a recibir en Cáceres a Pedro Guerra. Es como volver a ver en tu pueblo a ese primo inquieto que se marchó lejos, triunfó, y vuelve los días de fiesta para contar sus hazañas ante la sorpresa de los que se quedaron… Han pasado ya bastantes Otoños entre el Pedro Guerra que se sentaba en el “Corral de Las Cigüeñas” delante de no demasiados espectadores, y el que abarrota hoy en día un Gran Teatro entregado a la causa. El de aquellos entonces, nos hablaba de “Las gafas de Lennon” y nos contaba “Dos Mil Recuerdos”, mientras que el de hoy se presenta con un disco de versiones de los clásicos junto a los que creció. Boleros, Tangos, Coplas…un disco que al de aquellos años ni se le hubiera pasado por la cabeza, pero sí al de ahora. Al Pedro Guerra de ahora se le permite todo. El paso y el peso de los años, junto a su trabajo, le ha dado esa posibilidad. Se nota que se siente cómodo al tocar en Cáceres, como él mismo dice, uno de esos primeros sitios en los que comenzó a tocar una vez aterrizó en la península. También se nota que se sintió mucho más cómodo sentado en nuestro Gran Teatro que en el Auditorio, sede de los últimos encuentros, algo completamente lógico por otra parte. Y sólo, frente al público, comenzó a entonar los versos de “Alma mía”, para dar comienzo a más de hora y media de revisiones de clásicos latinoamericanos y de clásicos propios, aunque clásicos al fin y al cabo. Entre bromas, explicaciones y anécdotas ( sigue siendo un tipo con el que todos nos iríamos a tomar unas cañas ), fue dando forma a un concierto pausado, con el que pretendía, entre otras cosas, homenajear a la figura del compositor frente a la del intérprete, algo interesante desde el punto de vista de un cantautor. Parte de esas revisiones se adaptan perfectamente a su voz y estilo, otras nos harían llevarnos las manos a la cabeza si fueran otros los que se hubieran atrevido a revisar. Pero como decía antes, a el de hoy en día, se le perdona todo. Se ha ganado ese beneplácito. Tras casi dos horas de concierto, el Gran Teatro en pie, le despidió hasta la próxima visita. Seguro que no tardará demasiado, aquí se le cuida bien… Algunas cosas han cambiado. Recuerdo como siempre aparecía descalzo en sus conciertos. Ha perdido parte de ese aire despistado e inocente de hace años, deben ser ya muchos kilómetros a sus espaldas, muchas canciones, muchos teatros, muchos músicos. Aunque todo eso ha dado paso a uno de los cantautores más importantes del país, como atestiguan los discos que va dejando atrás. El inconfundible acento canario por entre los dientes de “Bugs Bunny”, siguen haciendo que cualquier tema que entone suene completamente diferente. Eso no cambiará. Así que esperaremos a que “aquel muchacho” vuelva a nuestro teatro a seguir contándonos las historias de por ahí afuera.
Comentarios (4)
Interesante
4
Viernes, 18 de Diciembre de 2009 18:25
JM Pulido
Una muy interesante forma de narrar un buen concierto. Lo cierto es que Pedro Guerra no decepciona casi nunca. Enhorabuena por el artículo
Olé
3
Viernes, 18 de Diciembre de 2009 10:51
Canario
Me ha gustado mucho este artículo. Creo que Miguel A. conoce a mi paisano. Enhorabuena! de veras creo que es un artículo muy positivo y bonito. Yo en aquellos años en los que tocaba en el Corral ya estaba por estos lares.....pero NO LO VI.....ya me vale!!!!!! Saludos de un extre-canario
maravilloso
2
Miércoles, 16 de Diciembre de 2009 19:18
susana
buen artículo. Montero, yo sí estuve.....fue maravilloso....y que VIVA
Fan
1
Miércoles, 16 de Diciembre de 2009 12:54
Montero
Me hubiera encantado ir....no pude. Buen artículo...saludos. LARGA VIDA A PEDRO
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